Ramón Franco Conserveros desde 1961 | El cultivo del mejillón
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El cultivo del mejillón

Las bateas, nuestros viveros

Ellas son, junto con la cría de mejillón, la base de nuestro cultivo. Su disposición a lo largo de la Ría ofrece una característica estampa de la costa gallega. Sobre estos viveros descansan las cuerdas que tras dos años de cuidados darán un fruto fresco y sabroso.

ilustración bateas aerea

Todos los días, muy temprano, partimos hacia nuestros viveros

La primera tarea del día será revisar la batea ,examinando cada cuerda para librarla de las algas y depredadores adheridos.

Ilustración barco en bateas

Encordado a mano

La cría de mejillón es “encordada” manualmente sobre las cuerdas. Cada piña con cría de mejillón es sujetada con una redecilla biodegradable.

El desdoble de cuerdas

Una vez que la cría ha alcanzado un cierto tamaño, nuestros bateeiros extraen el mejillón y lo reparten en varias cuerdas. De este modo, el mejillón puede desarrollarse por completo y ser recogido en su estado de maduración perfecto.

La recolecta, el resultado de dos años de trabajo

Cuando llega la Campaña, nuestra flota regresará cada día cargada de mejillones. Tras un proceso lento, paciente y minucioso, recogemos el fruto nos ha dado el mar. Directamente del mar al obrador, y de allí a la cocina de nuestra casa.

Volvemos a casa

Tras un largo día de trabajo, a veces salpicado por el oleaje y el duro invierno gallego, y en ocasiones bendecido con el buen tiempo; nos recogemos agradecidos por la buena cosecha del día. A la mañana siguiente, volvemos al mar, con el mismo cariño y buen hacer de siempre.